Se acerca un año 2022 dentro de un clima general de fuerte incertidumbre a nivel empresarial.

Las principales causas son, en primer lugar, la propia evolución de la pandemia, sin que ningún científico pueda hacer una previsión más allá de las puras especulaciones de cuando se superará. Considero que la inflación es uno de los puntos más determinantes, porque a medio/corto plazo, puede llevar a una subida de los tipos de interés, con lo que créditos a largo plazo que estén a tipo variable pueden tener una fuerte subida de cuotas, además de generar tensiones en el sistema financiero que siempre supone un incremento de morosidad. Y por último, a mi parecer, otra consecuencia es la crisis logística y de transporte a nivel internacional que no sabemos cómo evolucionará.

Y delante de este panorama, no creo que sea una buena idea fiarlo a las ayudas de las administraciones ni a los fondos Next Generation.

En cuanto a las ayudas, el estado español está sobreendeudado, con poca capacidad de reacción. Las administraciones están desbordadas con un sistema funcionarial mastodóntico, burocrático e ineficiente, que con la pandemia ha explotado. Las ayudas son insuficientes y en muchos casos discriminatorias o caprichosas.

Respecto a los fondos Next Generation, por lo visto hasta ahora, estamos ante un difícil arranque, con trámites lentos y politizados, orientándose a grandes empresas y proyectos, dando la impresión de que pueden llegar a la PYME como una pedrea de la lotería de Navidad. En este aspecto creo que es importantísimo el papel las organizaciones empresariales de PYMES. Sin embargo, conviene estar atento por si hay cambios.

En TAX Economistas y Abogados vemos que sí que hay tendencias en las que las PYMES tienen que irse adaptando y que la pandemia ha acelerado:

- Una de las principales consecuencias de estos dos atípicos años ha sido el repunte global de las compras en tiendas online en detrimento de establecimientos físicos.

- Potenciar la digitalización de la empresa en dos sentidos. En primer lugar, adecuar nuestra empresa a los cambios de relación con los clientes, que paradójicamente y en muchos casos, nos pueden hacer ganar productividad. Y en segundo lugar, la flexibilidad laboral donde hemos visto cómo se han acelerado procesos como el teletrabajo parcial o total.

Las empresas con más futuro son las que se adaptan más rápido a las nuevas tendencias. Conceptos como sostenibilidad o economía verde cada vez tendrán más importancia. Y lo que es más importante, esta recuperación tiene que afectar directamente al bienestar de las personas: las empresas que cuiden a sus personas es más fácil que tengan un futuro prometedor.

 

Joan Gironella

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Presidente de TAX Economistas y Abogados

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