Mucho se ha hablado de la situación que nos ha tocado vivir como consecuencia de la pandemia del Covid-19, y seguramente aún se hablará más, dadas sus características que la han hecho única en la historia. Su alcance mundial y sus efectos sobre las relaciones sociales a las que nos habíamos acostumbrado y muy especialmente sobre la economía, han hecho que toda la base de nuestro “modus vivendi” se haya tambaleado. Y estas bases las teníamos tan arraigadas que parece que la única salida con la que contamos es la de que, una vez vencida la pandemia gracias a las vacunas, todo seguirá igual que antes de la pandemia. Pero esta vez no será así, y quien no lo crea me parece que se equivocará. 

Ya es sabido que de las crisis se sale reforzado, pero solo los que salen de ellas, ya que los que no lo han conseguido habrán tenido que cerrar y muchas veces con costes y efectos muy importantes, tanto económicos como sociales. Y es precisamente analizando las causas que lo han provocado, cuando podemos intentar prever las defensas necesarias para afrontar o estar preparados para las siguientes. Las crisis han sido siempre cíclicas en la historia de la humanidad y ya se citan en el Génesis 41 del Antiguo Testamento “periodos de vacas gordas y de vacas flacas…”, y la Teoría de los Ciclos Económicos ha sido un tema de gran debate entre los más prestigiosos economistas de la historia, entre los que hay varios Premios Nobel. Por lo tanto, no estamos hablando de nada nuevo, aunque esta vez ha entrado un elemento imprevisto. 

Y es este elemento imprevisto el que nos ofrece los cambios más significativos en el mundo económico, social y especialmente en el de las empresas y sus relaciones futuras. Con las medidas preventivas de obligado cumplimiento que nos han impuesto las autoridades sanitarias (Mascarilla-Distancia-Limpieza de manos) se ha evidenciado que: 

  • Este año no ha habido episodios de gripe común, ni enfermedades respiratorias, ni siquiera resfriados, además de demostrarse eficiente contra el Covid-19. 
  • Ha habido un cambio en las relaciones sociales que ha evidenciado que muchas de las reuniones que antes se hacían presenciales, se pueden hacer telemáticas. Disponemos de la tecnología y ahorramos tiempo y costes además de contaminación. 
  • El teletrabajo nos puede facilitar mucho la conciliación de la vida personal y profesional, aunque en ningún caso puede suponer una carencia de la necesaria interacción entre los equipos, que imprescindiblemente deberán administrar los tiempos para hacerlo compatible. 

En el ámbito de la gestión de las empresas también hemos podido constatar la importancia de algunas cuestiones que, sin ser nuevas, a menudo no tenemos muy en cuenta: 

  • La capitalización de las empresas resulta fundamental para afrontar las tensiones que se producen. Un endeudamiento excesivo resulta fatal en el momento en el que es necesaria capacidad de resistencia. 
  • La adecuada proporción de los costes laborales suele ser determinante en los resultados de la empresa. Aquellas que han acertado en la combinación de las afectaciones de los ERTEs de acuerdo con la demanda que iban teniendo, han conseguido mejores ratios que los que tenían anteriores a la crisis. 
  • La financiación del Estado a través del ICO ha sigo una gran ayuda (imprescindible) para las empresas, que en muchos casos les ha supuesto una mejora en su estructura financiera que ha posibilitado la reducción de los avales personales de sus propietarios. 

Y no podemos olvidar que la capacidad de respuesta ha sido posible por la cada vez más alta intervención de las autoridades monetarias europeas y mundiales, que han aportado lo que ha sido necesario y seguirán aportando lo que haga falta, eso sí, a cambio de que ya han pasado a ser los “reyes del mundo”. 

 

Josep Massó

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