El plan de desescalada aprobado por el Gobierno comporta la aplicación de nuevas medidas orientadas a evitar que se produzcan nuevos contagios en el proceso recuperación de la normalidad económica y social. Una de las medidas que se está aplicando de forma generalizada es la toma de temperatura a toda persona que desee acceder a un establecimiento comercial, centro de trabajo o cualquier local abierto al público.

 

La Agencia Española de Protección de Datos ha emitido un comunicado en el que expresa su preocupación por la medida que se está adoptando sin contar con criterio previo de las autoridades sanitarias.

 

La toma de temperatura supone la captación, por quien la realiza, de datos de salud del usuario, datos de categoría especialmente sensible, que permiten “determinar” si una persona puede o no estar contagiada por el COVID-19. Esta conclusión es evidentemente relativa, pues no todo el que resulte tener una temperatura alta tiene que estar contagiado por Coronavirus y al revés, se han detectado también muchos casos de contagios asintomáticos.

 

¿Es lícito entonces tomar la temperatura a quien desee acceder a un local o a su centro de trabajo?

En el entorno laboral, el tratamiento de datos de salud por parte de la empresa se fundamenta en la obligación que la misma tiene de garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores. Por lo tanto la empresa puede hacerlo, pero debe responsabilizarse del tratamiento de dichos datos.

 

En caso de establecimientos comerciales, transporte, centros educativos, etc., debe poderse justificar la existencia de una razón que legitime la medida. Una de ellas podría ser que la empresa debe proteger a los propios empleados del posible contagio que pueda suponer el contacto con clientes. Otra medida, en el caso de que la anterior no sea válida, es la prevalencia de un interés general en el terreno de la salud pública que debe ser protegido. Aun así, en este caso, debería contarse con el soporte normativo oportuno que establezca la existencia de este interés general y los parámetros de actuación que deben seguirse en la toma de temperatura y respetar los derechos de los interesados.

 

¿Qué debemos tener en cuenta para tomar la temperatura?

  • La finalidad: exclusivamente detectar posibles personas contagiadas, sin que pueda utilizarse la temperatura para otra finalidad que la indicada.   
  • Informar a los interesados: trabajadores, clientes, etc. a través de un cartel, por ejemplo, que indique la finalidad del tratamiento, base jurídica, plazos y criterios de conversación de esta información, derechos del usuario y posibles transferencias.   
  • Formar a los trabajadores sobre las medidas implantadas.  
  • Informar a los servicios de prevención de riesgos laborales. 
  • El tratamiento de los datos debe hacerse por personal especializado.      
  • Tiempo durante el cual debe almacenarse esta información: el necesario para determinar el acceso o no al establecimiento.

 

En conclusión, SÍ podemos tomar la temperatura en nuestros locales y centros de trabajo, siempre y cuando estemos legitimados para ello y siempre atendiendo a los criterios establecidos por las autoridades sanitarias y las posibles actualizaciones que vayan aprobándose al respecto.

 

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Diana Martínez

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Abogada de TAX Legal

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