El pasado 1 de julio se cumplieron tres años desde la entrada en vigor del Suministro Inmediato de Información (SII), en pleno funcionamiento desde julio del 2017. En el momento de su creación, parecía una herramienta nueva y del todo revolucionaria que había llegado para quedarse e impulsar así la digitalización del IVA. La mayoría de los clientes y también de los asesores percibimos el nuevo sistema como un peligroso instrumento de control del AEAT que reducía drásticamente el poco margen de maniobra existente porque en pocos días había que remitir toda la información contenida en las facturas.

Implantarlo requirió un esfuerzo enorme por parte de las empresas obligadas a adaptar sus programas y a gestionar de manera diligente toda la documentación casi diariamente: el objetivo es no solo enviar los datos en plazo sino enviarlas de la forma más correcta posible, utilizando las claves y distinciones requeridas en cada tipo de operación. En el mismo sentido, el AEAT también ha hecho un esfuerzo importante para implementar el sistema con versiones y adaptaciones posteriores intentando corregir los errores más evidentes.

Sin embargo, bien es verdad que hasta hoy el AEAT no está exprimiendo verdaderamente los datos de los cuales dispone.

La recopilación de datos funciona, pero procesarlas de manera correcta requiere herramientas muy eficaces de validación y cruce de datos que todavía no tenemos.

El pasado mes de febrero llegó finalmente, para algunas empresas, el nuevo instrumento anunciado desde los inicios como borrador del IVA, el Pre-303. La herramienta es útil y facilita la revisión mensual de toda la información enviada porque ayuda a detectar los importes mal clasificados. Sin embargo, nuevamente aparecen múltiples errores en los cruces de datos porque se avisa que los clientes y proveedores han informado de facturas que no constan en los libros y, una vez analizado en detalle, sí que están informadas pero el sistema no las cruza como es debido.

Desde nuestra experiencia, los procedimientos de comprobación llevados a cabo en los últimos tres años solo puntualmente han tenido por objeto la correcta consignación de la información enviada. Por ejemplo, la indicación de la cuota en la casilla específica de “cuota deducible”, el uso concreto de las claves de facturas rectificativas evitando utilizar siempre la clave “R4-otros” o la correcta identificación de las causas de exención. Pero, en general, los procedimientos de revisión de IVA han tenido por objeto detectar facturas que por el proveedor o concepto podrían no ser deducibles, del mismo modo que sucedía antes de la entrada en vigor del SII. 

La verdadera diferencia han sido las sanciones. A pesar de haber esperado inicialmente una avalancha de sanciones por envíos fuera de plazo y errores en las claves, bien es verdad que no tenemos constancia que la AEAT haya sancionado nuestros clientes por estos motivos. Además, incluso en diferentes procedimientos de revisión de sociedades incluidas en el SII, en que se acuerda un menor IVA deducible, el AEAT no ha iniciado tampoco el procedimiento sancionador.

Con todo, es cierto que la llegada del SII supuso un esfuerzo para todo el mundo y que, mensualmente, requiere una revisión exhaustiva por nuestra parte para detectar y corregir errores, pero tres años después podemos decir que, en general, las consecuencias positivas del SII superan las negativas que tanto miedo hacían inicialmente. Esperamos que la tendencia continúe siendo positiva.

 

Mireia Llumà

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Abogada. Departamento fiscal de TAX

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