Dicho Decreto se enmarca dentro de una serie de medidas encaminadas a luchar contra la precariedad de nuestro mercado laboral. En el preámbulo de la ley se puede encontrar toda una argumentación relativa a compensar las medidas realizadas por el anterior gobierno en el 2012. Según se recoge en dicho preámbulo se consiguió una notable disminución del número de desempleados en el estado español, pero a costa de una mayor precariedad laboral.

Da la impresión que la norma quiere luchar contra el fraude en la jornada laboral introduciendo una obligatoriedad en un registro que lleva implícita una enorme complejidad de ejecución por las diferentes casuísticas de los diferentes puestos de trabajo.

En primer lugar, sólo se excluyen de este registro el personal de Alta Dirección, trabajadores autónomos y socios cooperativistas.

Existen gran cantidad de casos que pueden plantear problemas en este registro por las propias características de sus propios trabajos. Por ejemplo, en el sector del transporte en que, a través de las diferentes normativas de la Dirección General de Tráfico con la existencia de tacógrafos, ya se recogen las horas efectivas de conducción y de descanso perceptivos. El sector servicios, también presenta problemas por las propias características de su actividad laboral (hostelería, mensajería,... ). Algunos técnicos funcionarios de la administración también tienen una casuística de trabajo que dificulta el control. Todos los sectores en que su trabajo implique diferentes traslados, pueden tener problemas para recoger de manera fidedigna el tiempo real de trabajo , que es, en definitiva, la aparente finalidad del registro. 

La crisis reciente ha obligado a las empresas a realizar diferentes adaptaciones para capear las dificultades económicas, y una de ellas ha sido la reestructuración del tema laboral en lo que se refiere a equipos de trabajo más versátiles y menos específicos en sus tareas. Esto ha conllevado, en muchos casos, que los horarios establecidos gocen de una libertad de adaptación a favor de mantener puestos de trabajo. Una serie de trabajadores pueden tener distintos horarios en periodo de tiempos cortos (semanas, meses o incluso días), y esto no significa que se incumpla la normativa laboral ni el Estatuto de los Trabajadores. 

Con la introducción de un registro horario se  endurecen las obligaciones laborales sin que ello repercuta en una menor precariedad laboral.

Si se analiza el comportamiento del mercado laboral en los últimos años, vemos que el descenso del paro ha llegado de la mano de una mayor precariedad en el mismo. ¿Es esto señal de un aumento del fraude laboral? A mi modo de entender, claramente no.
    
Un aumento de los controles también conlleva una descenso de la productividad y un incremento de costes administrativos (adquisiciones de équipos de control , costes de mantenimiento, etc.).

No parece que la solución del mercado laboral pase por un mayor control del horario efectivo de trabajo, dado que el problema es mucho más estructural. De todas formas, en TAX Economistas y abogados hemos desarrollado un sistema online y presencial para el registro de jornada de los empleados con el objetivo de que las empresas puedan cumplir con la normativa vigente.


Alfons Porro
Empresario y miembro del Consejo de Administración de TAX

© Tax 2019 - Todos los derechos reservados

Tax
¿En que podemos ayudarte?