"Creo que no son conscientes de la herramienta que tienen a mano”, esta fue la conclusión a la que llegó el anterior titular del Juzgado de Primera Instancia 50 de Barcelona, cuando se refirió a la Ley de la Segunda Oportunidad

Abogada ejerciente y con una incondicional estima a la profesión, siempre he defendido que la finalidad última del legislador es la de velar por el bien común. No obstante, cada vez se hace más pronunciada la distancia que hay entre la evolución de la sociedad y las normas, y leyes que permanecen. A lo que se debe añadir los constantes cambios de criterio doctrinales y jurisprudenciales por parte de nuestros Juzgados y Tribunales, que intentan dotar a la normativa vigente de nuevas interpretaciones para adaptarlas a las nuevas casuísticas sociales. 

Y esta “adaptación a los tiempos” se puso de manifiesto en el ámbito concursal a raíz de la crisis económica atravesada. 

Amante del Derecho Concursal, nunca he terminado de encontrar sentido al concurso de persona física porque, a diferencia del concurso de empresa que acaba con la liquidación y extinción de la sociedad, la persona física continua allí. No se extingue ni desaparece. Por lo tanto, en la práctica, una vez finalizaba el concurso de la persona física, esta volvía a recibir las reclamaciones y ejecuciones de sus acreedores. De poco había servido el concurso. 

Y es en este escenario donde entran en juego los, hasta ahora abandonados, mecanismos de la Segunda Oportunidad que, por suerte, ya empiezan a estar en boca de todos. Y es que el nombre de la Ley no podría ser más acertado, ya que el resultado que se consigue haciendo uso de esta Ley no puede ser otro que el de conseguir, realmente, una segunda oportunidad. Un volver a empezar. Para algunos incluso una segunda vida ¿Por qué? Porque se acaba exonerando al deudor de pagar todo el pasivo y todas las deudas que existen. 

¿A quién va dirigido? A toda persona física y a emprendedores o autónomos que tengan más deudas que bienes en propiedad. Es decir, es aplicable en aquellos supuestos en los que se debe más de lo que se tiene, donde el pasivo supera el activo. En otras palabras, en aquellos supuestos en los que se está en situación de insolvencia o se prevé una futura dificultad de tesorería y patrimonial. 

¿Funciona? Sí, funciona. Es la Ley que ofrece más garantías y sobre la que ya se han podido beneficiar muchos afectados. 

Las ventajas que se consiguen haciendo uso de los mecanismos de la Segunda Oportunidad son:

  • Posibilidad de negociar un acuerdo extrajudicial de pagos previamente a presentar la demanda de concurso, con la finalidad de intentar llegar a un acuerdo de pagos con los acreedores.  
  • En caso de no conseguirse un acuerdo de pagos se presenta la demanda de concurso, lo cual supone la suspensión y paralización de todas las reclamaciones que se han recibido de los acreedores, sean proveedores, bancos, incluso el crédito público de Hacienda y Seguridad Social. 
  • El procedimiento concursal dura pocos meses, ya que se eliminan varias fases del concurso que sí existirían en el de persona jurídica. 
  • Se salva la vivienda habitual del deudor. 
  • Se elabora un Plan de pagos en atención a la capacidad económica de cada persona, y esperas y quitas, estas últimas en algunos casos, han sido del 95% y se han aceptado por el Juzgado. 
  • Completado el plazo indicado en el Plan de Pagos, que no podrá ser superior a 5 años, se solicita acogerse al Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho respecto de TODAS las deudas, englobando Hacienda y Seguridad Social, aunque haya cierta discrepancia al respecto por parte, obviamente, del crédito público. Si bien, los juzgados mercantiles de Barcelona, estiman que también se exonere el crédito público.   
  • Y así es como se vuelve a empezar. Sin deudas con nadie. 

Desde TAX somos conscientes de la dificultad que supone para uno mismo, empresario o no, el detectar y determinar que está en situación de insolvencia. Por este motivo, le animamos a que se ponga en nuestras manos ante la mínima dificultad económica en la que se encuentre. Cuando vea todos los beneficios que le ofrece la Ley de la Segunda Oportunidad, pensará: ¿por qué no lo he hecho antes? 

 

Mònica Batalla
mbatalla@tax.es
Abogada Responsable de las Áreas de Derecho Procesal y Concursal de TAX LEGAL BARCELONA

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