La gestión de una empresa va ligada al riesgo. Su evolución y resultados dependen del entorno económico global, de la zona geográfica más próxima y de muchas circunstancias y personas o entidades: clientes, proveedores, empleados, directivos, administradores, socios, colaboradores, competencia, entidades financieras, administraciones públicas (locales, autonómicas o estatales). Ante todo este alud de elementos es básico, es lógico, pensar que debemos cubrirnos ante el mayor número de contingencias.  

La identificación de las amenazas a las que la empresa se enfrenta y la cuantificación de los capitales por los que es necesario cubrirse son los principales objetivos de lo que conocemos como la gerencia de riesgos

Debemos conocer las responsabilidades a las que, en caso de accidente o mala praxis, podemos enfrentarnos: desde una vertiente civil o profesional

También debemos cubrir el valor del patrimonio, ya sea de inmuebles (edificaciones e instalaciones) o bien del mobiliario o ajuar empresarial en general y las existencias (teniendo en cuenta su cambio constante y la estacionalidad que, a menudo, existe). Los fenómenos meteorológicos, en primer lugar, pero también los incendios o robos, son los casos más habituales ante los que es necesario protegernos. Es crítico no olvidarse de cubrir la pérdida de beneficios, es decir, tener derecho a la indemnización que compense el cierre, total o parcial, de forma temporal, que las causas mencionadas puedan provocar. 

La defensa jurídica en el ámbito tributario o laboral, es otro flanco a cubrir. 

Se deberá valorar la contratación, para protegernos del riesgo de impago por parte de clientes, de una póliza que asegure el crédito otorgado a nuestros compradores. 

También será importante tener un conocimiento, previo al estudio a fondo, de la realidad tanto de la actividad empresarial como de las instalaciones y otros espacios en los que se lleva a cabo dicha actividad, así como de su seguimiento, ya que el cambio en el mundo que conocemos es continuo. 

En un entorno en el que la búsqueda de responsabilidad, a título personal, en el ámbito civil y, especialmente, en el penal es cada día más importante y relevante, la protección de directivos y administradores (D&O, Directors and Officers en terminología inglesa) se convierte en imprescindible. Es el caso de hipotéticas situaciones de acoso o de accidente en el ámbito de las relaciones laborales o, en un entorno totalmente diferente, en materia medioambiental. 

Para terminar, es necesario mencionar los riesgos cibernéticos que pueden acabar con la pérdida de información, temporal o permanente, vinculada a clientes, personal, procesos internos… (más o menos básica, importante y/o crítica -porque nos han encriptado los archivos-) y/o la publicación, provocada por un acceso no autorizado en la red, de datos personales protegidos por la legislación. Estas contingencias pueden conllevar la paralización de la actividad y/o una fuerte inversión para restituir la buena imagen de la sociedad o actividad mercantil. 

Como conclusión podemos decir que si tenemos políticas de marketing, comercial y ventas, financiera y recursos humanos…también debemos definir y llevar a cabo una buena gerencia de riesgos y, como en el resto de ámbitos y áreas, es necesario rodearse y contar con la opinión de aquellos profesionales capacitados, formados y experimentados que puedan ayudarnos. 


Esther Arnau
earnau@tax.es 
Directora de la correduría de seguros de TAX Figueres

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