Permítame empezar este artículo relacionando diferentes titulares aparecidos en diversos medios de comunicación. El primero de ellos en EXPANSIÓN, del día 25 de mayo: “Hacienda “asusta” a pymes y autónomos: Lo sabemos todo”. El segundo el día 6 de junio, en la edición digital de LA VANGUARDIA: “La Generalitat publicará la lista de morosos en la Hacienda catalana”. El tercero, el 10 de junio, también en EXPANSIÓN: “Hacienda ya sanciona a grandes empresas por el IVA en tiempo real”. 

Todos ellos coinciden en el objetivo, por parte de la Administración, de abrumar (o, directamente, asustar) a las personas que han iniciado un proyecto de emprendimiento o tienen la responsabilidad de conducir una empresa. 

Estas noticias vienen soportadas por acciones realizadas con anterioridad. Un ejemplo: el envío de cartas en las que se trascriben los importes que se han abonado en una cuenta corriente bancaria (sin restar, por ejemplo, los cobros procedentes de un préstamo) y se comparan con los informantes en las declaraciones de IVA. Es decir, no se han descontado las operaciones financieras comentadas, o los traspasos entre cuentas o las devoluciones de recibos o cheques que se vuelven a presentar al cobro. 

En estas comunicaciones también se compara algún indicador: resultado sobre ventas (interesado/a vs sector). Deberíamos recordar en este apartado el hecho de que, a menudo, las compañías realizan diferentes actividades y, por lo tanto, no se están estudiando cifras homogéneas. 

La presión ejercida por la Administración Tributaria estatal no ha dejado de crecer desde la creación de la figura del Impuesto sobre el Valor Añadido (1986), con el Ministro de Hacienda Miguel Boyer y con Josep Borrell, como secretario de Estado, utilizando como castigo ejemplarizante las sanciones a diferentes personalidades de la vida pública. Sistemática que, treinta años más tarde, está plenamente en vigor. Ahora también se suma a ello la administración tributaria catalana. De entrada, haciendo públicos los nombres de las personas que tengan una deuda superior a la cifra de un millón de euros. Fácilmente se deduce que habrá otras iniciativas legales que verán la luz siguiendo el ejemplo de la Agencia Estatal de Administración Tributaria. 

Ante esta situación, más allá del cumplimiento “rutinario” que conlleva el calendario normativo, en general, y tributario en particular, más que nunca, es indispensable contar con un “compañero de viaje” que se sitúe al lado de la empresa ofreciendo un soporte y un acompañamiento profesional. Y ahora más que nunca también este acompañamiento debe ser visible y tangible. Es decir, las declaraciones son la punta del iceberg (el 20% que flota por encima del agua), el 80% restante (el que no se ve) debe pasar a ser el asesoramiento y el acompañamiento profesional a las empresas. 

Tener la confianza de saber que hay una metodología, una manera de hacer las cosas, una vocación de servicio, un equipo de personas (no un conjunto o grupo) que persigue tanto la maximización de la seguridad, por un lado, como la optimización de los costes, por otro, es absolutamente crítico. Es necesario, desde la empresa, gerenciarlo, gestionarlo. Desde Tax Economistas y Abogados, aceptamos el reto.  

 

Francesc Pérez
fperez@tax.es
Socio Director de TAX 

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