Como asesores de empresa y después de 30 años de acompañar a nuestros clientes, sabemos que uno de los retos fundamentales del empresario es su sucesión. Para dirigir la transición de la primera, a la segunda generación y, en ciertos casos hasta la tercera, es fundamental la planificación de la sucesión de la empresa familiar, tanto en sus aspectos fiscales como de gobierno corporativo.

La polémica por el pago Impuesto sobre Sucesiones no solo ha provocado que diversas Comunidades Autónomas volvieran a legislar “compitiendo fiscalmente” en una mejor tributación por vecindad civil, sino que diferentes programas de televisión y artículos de prensa han vuelto a traer a colación este tema de constante actualidad. A título de ejemplo, en Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Madrid, Murcia y La Rioja, así como los territorios forales, los descendientes más directos pagan importes simbólicos del impuesto de Sucesiones. En otras Comunidades, no se paga si no superan ciertos límites: Andalucía (límite de 1.000.000€), Castilla y León (400.000€) o Aragón (3.000.000€). Cataluña regula una bonificación, del 99% al 20% y en la Comunidad Valenciana la bonificación es del 75%. Estas diferencias se acentúan todavía más, si el contrato que se realiza es el de Donación, pues su tributación efectiva se multiplica hasta por 7 veces a la resultante de una herencia (en función de cada CCAA).

En cuanto a la fiscalidad de la sucesión de la empresa familiar conviene destacar lo siguiente:

  1. El mantenimiento por ahora (recordemos el famoso Informe Lagares) de la reducción mínima del 95%, por la adquisición de un negocio individual o de participaciones en entidades calificadas como de “empresa familiar”. 
  2. La respuesta a la pregunta de: ¿mejor Heredar o Donar? se ha matizado. En ello, tiene mucho que ver la nueva jurisprudencia del Tribunal Supremo y la Doctrina de la Dirección General de Tributos relativa a los pactos sucesorios*, también conocidos como heredamientos (sentencia TS de 9 de febrero de 2016, TEAC de 2 de marzo de 2016 y Consulta vinculante V3195-17). A tal efecto, recordemos que los pactos sucesorios  son adquisiciones patrimoniales lucrativas por causa de muerte, sin que su naturaleza jurídica varíe por el hecho de que el efecto patrimonial se anticipe a la muerte (podríamos decir que es una como una sucesión en vida). En dichas resoluciones y a modo de síntesis, se resuelve que bajo determinados requisitos, la transmisión de bienes de presente que se produzca a través de un pacto sucesorio, le resultará de aplicación lo dispuesto en el artículo 33.3.b) de LIRPF, conforme al cual “se estimará que no existe ganancia o pérdida patrimonial con ocasión de transmisiones lucrativas por causa de muerte del contribuyente”.

Es decir, el pacto sucesorio se puede convertir en la solución de planificación fiscal a aquellas empresas familiares donde el fundador quiere transmitir el negocio familiar en vida, evitando:

  • La tributación por la escala de Donaciones, 
  • La ganancia patrimonial que se pueda producir en su IRPF, por diferencia entre el valor de adquisición/constitución y el valor de mercado actual de la compañía 
  • Cualquier modificación legislativa futura que, por si acaso, se pudiera aprobar endureciendo la tributación de la sucesión.

Y todo ello sin olvidar que en todo asesoramiento fiscal, existirá nuestro asesoramiento legal necesario para la organización y eficiencia de la familia, el patrimonio y el llamado Family Office, junto con el desarrollo del Gobierno de la Empresa Familiar, también conocido como Protocolo Familiar.

*Los pactos sucesorios no se permiten en derecho civil común, pero sí en Aragón, Baleares, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco.

 

Javier Santolaria
jsantolaria@tax.es
Socio Director de TAX Barcelona

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