Recientemente hemos pasado la campaña para las confecciones y presentaciones de las declaraciones de Renta y Patrimonio del año pasado.

Demasiado a menudo nos encontramos con que las repercusiones de las circunstancias tributarias que afectan a cada persona se suelen evidenciar en este momento, cuando ya no podemos hacer nada, ya que el año al que se refiere la declaración ya ha pasado hace unos meses. Es decir, nos encontramos con una falta de planificación por parte de la mayoría de clientes, por mucho que nosotros tratamos de evitarlo a través de las informaciones que periódicamente les vamos enviando. Ya es sabido que los clientes en general suelen estar demasiado “marcados” por el día a día y difícilmente prestan demasiada atención a las informaciones que les “podrían” afectar…el año siguiente. De hecho, a nosotros también nos puede pasar. 

Ya quedan bastante lejos aquellos tiempos en que hacia finales de año salían un buen número de medidas económicas, especialmente productos de inversión, con ventajas fiscales que mucha gente estaba esperando para reducir la tributación de la renta. Igualmente, a través de la Ley de Presupuestos Generales del Estado, se anunciaban una serie de modificaciones tributarias con la finalidad de estimular la economía y que representaban ahorros tributarios para los contribuyentes. De todo aquello, hoy en día queda muy poco, y las desgravaciones que se pueden hacer a finales de año han quedado prácticamente limitadas a las aportaciones a los Planes de Pensiones, que las entidades financieras y de seguros se ocupan de “recordarnos”. 

Esta falta de opciones a fin de año a la que estábamos acostumbrados, ha hecho que la planificación, poca o mucha que se pudiera hacer como mínimo antes de acabar el año, haya prácticamente desaparecido. Si no hay nada para desgravar, si no hay productos para invertir en ofertas fiscales, pues no hay nada a planificar. 

Pero esto no es así, y es que cuando hacemos la declaración nos damos cuenta de que se han hecho aportaciones a Planes de Pensiones por parte del cónyuge que no tiene ingresos o base suficiente para aprovechar el beneficio fiscal; que la mayoría de edad de un descendiente, el hecho de que pueda tener ingresos por algún trabajo esporádico impide su deducción; que hay bases fiscales pendientes de compensar de años anteriores y que hubiésemos podido hacer operaciones de carteras de acciones que nos puede convenir para aprovechar créditos fiscales; como nos afectan las reformas en inmuebles que tenemos alquilados; … y podríamos ir siguiendo de todo lo que comentamos en el momento de hacer la declaración de Renta o Patrimonio y que ya no podemos hacer en aquél momento porque debíamos haberlo hecho antes de finalizar el año. Esto es falta de planificación.

Nosotros como asesores podemos ser un poco más proactivos informando a los clientes, naturalmente no son todos sino los de determinados perfiles que podemos seleccionar, y que seguro que lo agradecerán además de ser para nosotros una buena oportunidad para ir en la dirección de asesorar más que hacer declaraciones, y la seguridad de fidelizar al cliente. 

 

Josep Massó
jmasso@tax.es
Socio de TAX Barcelona

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