Primera. Prevención antes de la crisis matrimonial: pactos y capitulaciones matrimoniales
Aunque en Cataluña rige el régimen económico matrimonial supletorio de separación de bienes, se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual y recomendable que los futuros cónyuges otorguen capitulaciones matrimoniales, para regular, aprovechando el momento, los efectos y medidas que regirán en caso de una ruptura matrimonial. Entre otros, se pueden acordar pactos sobre las compensaciones o pensiones entre cónyuges, atribución futura del uso de vivienda conyugal u otras viviendas comunes del matrimonio, régimen de custodia de los hijos o adjudicaciones futuras de bienes comunes. 

En el momento de la separación, el juez tendrá discrecionalidad para modificar los acuerdos en aquello que considere que las circunstancias han variado imprevisiblemente en perjuicio grave de uno de los cónyuges, respecto al momento en el que se concertaron y, en todo caso, siempre poniendo por delante el interés de los hijos, sean menores o mayores de edad, o sometidos a patria potestad. Pero la causa para modificarlo tiene que ser suficientemente sustancial, lo cual, en la mayoría de los casos, no se produce. 

Para garantizar la validez de las capitulaciones matrimoniales, será requisito indispensable que los otorgantes contraigan matrimonio o se constituyan en pareja de hecho (unión estable de pareja), ambas situaciones en el periodo máximo de un año desde la formalización de las mencionadas capitulaciones matrimoniales. 

Para que la pareja de hecho sea considerada como tal desde un punto de vista legal, recomendamos hacer constar tal circunstancia mediante escritura pública, e inscribirse la misma en el Registro de Parejas de Hecho. 

Segunda. Prevención durante la crisis matrimonial, y en otros supuestos de separación de indivisos en general
Cuando dos titulares de un bien indiviso (especialmente inmuebles) deciden separarse patrimonialmente, quedándose uno con la propiedad del 100%, pagando el otro el valor de su mitad, es conveniente estudiar siempre la viabilidad de formalizar la operación como división de cosa común o extinción de condominio, y no como compraventa. 

La división de cosa común tiene un tratamiento fiscal mucho más favorable. En el caso de inmuebles, a grandes rasgos, la división de cosa común solamente tributa al 1,5% del valor de toda la finca por el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y por el IRPF (ganancia patrimonial) del titular que transmite su mitad, mientras que en la compraventa se tributa al 10% por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales Onerosas, más el IRPF del transmitente, más el Impuesto de Plusvalía Municipal

Tercera. Prevención después de la crisis matrimonial
Después de una ruptura matrimonial, en general se entienden revocadas las disposiciones hereditarias hechas en un testamento anterior a favor del ex cónyuge. Por lo tanto, en caso de querer mantenerle alguna atribución sucesoria a pesar de la ruptura, se debe hacer un nuevo testamento posterior a la separación o divorcio. 

En caso de unión estable de pareja, la ley prevé una solución similar. Si se quiere mantener alguna atribución, se deberá otorgar un nuevo testamento después de la ruptura. Pues, a raíz de la última reforma del Código Civil Catalán, la pareja de hecho tiene los mismos derechos y obligaciones que los reconocidos por el matrimonio para el caso de ruptura. 

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